domingo, 25 de noviembre de 2012

Ese reloj es muy exacto / Gerardo Lino









Ese reloj es muy exacto






Gerardo Lino












Lectura en Etcétera librería
221112
ئ

Canción



Te quiero
—me lo dice en unos tonos...
como si la lluvia no mojara
como si se empapara el sol
casi feliz y entre triste
como si ya me dejara
mas no quisiera dejar
que se sepa alguna vez

Te quiero—
casi como si nunca me besa
rebañados los ojos de agua
de rebañada agua en la sal —niñez

Qué puedo medula mía
si ya no sé ni qué hacer

Amarla cuanto es tan bella
morir sin querer por qué.









Orden del día

Tal vez,
caiga Somoza, amor mío.

Haremos hoy la de diospadrecomoanimales
y ya luego nos iremos
a la marcha contra la imposición.

“Te amo a madres,
y padres y hermanos,
y la prole en general!”




















Nix Nox



Ahora
que ella
duerme

y el agua
sigue
cayendo

El péndulo
en griego canta
nix

Latino
responde
nox

Bajan
las aguas
caóticas

Pero
su canto
es único

Nixnox
nixnox
nixnox

En lo oscuro
respira
nix

En el agua
exhala
nox

Del péndulo
de las aguas
de su aire

Su sueño
tan sereno
su destino

Me es
vedado
saber

Qué
me depara
el día









Ese reloj es muy exacto



Ese plato que me obsequiaste
sazón especia corte delicado
lo quisiera el aire para su voz
el surco para la semilla
la mano para su cerebro
los mosaicos para su escoba
la paseante para el albañil
y el albañil para la joven

la cebolla para su escarcha
el papel para su lápiz
la niña para sus mayores
el balón para el descalzo
la ley para el litigante
el ladrido para su perro
la palabra para el sentido
la tarde para su aurora

las hojas para algún árbol
la circunferencia para su círculo
las travesuras para los juegos
la carne para su alma
el mártir para su verdugo
el espíritu para la letra
el cuchillo para las frutas
la enamorada para su amor

y luego la cereza y el pastel / de ese perfeto día
Es y se va

Aprovechar ausencias
is

Distorsiona el tiempo igual que un papel de celofán
en las manos de un niño —días-años/qué hora es/
qué largo es el invierno/qué es/cómo
se nos ha ido el verano en una noche
no existe el estío/siempre estamos húmedos/
no habíamos...—
igual distorsiona el foco
por cerca por lejos por enmedio, igual
distorsiona el sabor seco el dulce lo picante
la sangre con los fluidos ardorosos si no fluyen
como si nada se oyera distorsiona la música

Nos hace oír lo inaudito —otravez como si nunca
distorsionadamente tornados ritornelos
siempre / no existe el día ni la hora / hoy es

Torsiones de la lengua —esta y las otras:
las de hablar las de besar— signos inaudibles
jamás escritos sino con papilas torciéndose
moluscos fósiles de moluscos vueltos a vivir

Olores que ya no son de uno de una de nos
distorsionando la lógica de la ciencia
del buen comportamiento y la palabra
decente consciente atingente condescendiente
sino sinuosa distorsionada sin nadie
a quien le importe lo entienda lo huela

Ya de la piel las pieles labios ni qué decir
los pelos y las uñas músculos tendones

Es el distorsionador de la mentada realidad
—unos dicen que es una diosa
otras dicen que será un dios: comosellame
distorsiona y nos pone a coger y amar
amar y hacer comodiosmanda: a ser
y bien derechos ya torcidos ya perdidos
en la obediencia que nos tuerce
a dejar de estar abandonados
—luego ir a los demás concomitantes—
a volvernos en el tiempo de los cuerpos
retornos que ignorábamos —tornos.

Y el péndulo nos marca
el ritmo.














Ahora sé



Amor entra en uno
Sale cuando quiere

Nada tiene que ver
Con los enconos
Ni con el odio
—Accidentales individuos—
Muertos son aquellos
A quienes Amor dejó

Y puede volver a entrar.

















Resistencia de materiales



Esto que te cuento
Al tiempo no le importa.
Fue en un tiempo que no es
—así es el tiempo: siempre es y no.
Crees porque lo lees
Que existe: no es de verdad
Solo es una runfla de palabras
Queriendo decir cuánto te quiero
Aunque quisiera decirlo como si nunca
Como si no estuviera desgastado por el uso

“Solo te amo” —esto quizá lo entienda quien lo dice

Esta querencia en que vives
Tan cierta como tu sístole
Apenas se puede decir

Amor excede las voces
Excede los cuerpos
Los significados
El tiempo

Y al tiempo
El tiempo no le importa




Cada día contigo es como tres

Se despierta de una medianoche a mediodía
O agradece un amanecer en plena tarde
A media mañana se siente la madrugada
Y a la hora de comer la mesa está desierta
Mientras la cama congrega multitudes
O el sueño eterno babea en el sofá

Sabemos y no sabemos lo que hacemos
Suena el reloj cada media hora
A veces con una exactitud que espanta
Cuando acabamos de acabar algo
Una frase / un gesto descubierto
Un paso desnudo y una risa descalza
A veces a destiempo como una rara ave

No juntamos los tiempos ni tejemos los días
Las noches ni los minutos son nuestros
Mientras nos contemplamos en ellas
O escuchamos en la pared el tictac
Ido y venido ido y venido

No sabemos y sabemos de los días triplicados
Poligonales dentro / de las afueras
En las bases de las puertas y las ventanas
Examinamos probamos corremos el tiempo
Corremos con él / lo detenemos
Pregunte o no nos pregunte
Ni el día ni la hora

—y luego ni en qué año vamos
Con y sin



El amor no se escoge
Amor nos escoge

{De ahí que no sepamos}
}De ahí el ya saber{

El resto es nuestro
{De Nadie}

Ya sabremos
}Duele{

Nada somos
Sin y con














Es



Desacato —la dicha
Desacato —la voz desafinada
Desacato —que sea feliz como es

























Son



Viene
pero no de los instrumentos
la música

Así el amor tan suyos nos hace: nos confunde
Que no somos sus dueños
Que hemos de servirle

Por esa forma
—espíritu de nuestros cuerpos—
sonamos cual debe—

















Sine die



La dicha eterna, ah:
Que me digas “Te amo”

Igual si te lo digo
Es una eterna dicha

Que duraría por siempre
Si para siempre fuéramos

Mas viene otra mañana
Urgida de escucharse

De la lengua al oído
Por mensaje por humo

Dímelo digo dices
Dame la vida eterna

Te amo: no solo hacerlo
Decírnoslo al instante

Y en el menor descuido
Sin hora señalada

Mañana tarde y noche
A menos que la muerte—


Quiero saber tus sueños



Las mujeres que fueron,
tanto madres, amigas, compañeras,
como las que pudieron haber sido,
ya no digamos nombres,
el hoyuelo en tu mejilla tenían,
tu mirada inquisitiva llevaban,
esa niña azorada, esa vieja
del colmillo adorable,
la joven sabedora de carnes y de espíritus,
aquella madrugada en tu ausencia me abrazaron.

Estoy bien. Buenos días. Gracias por preguntar.
















Odo



Nuestro olor muestra el ser
desde los orificios hasta la superficie

Por llegar al fondo del fondo
sondeamos sumergimos

Verduras ingeridas
Toxinas excitantes

Pone sus límites el alma
a través de su cuerpo

Ella nos da a probar de ella
del ser un poco acaso

Vapores de la carne
Dejos de sangre mineral

Sabemos que hemos sido
pero nunca del todo

Nos mueve el alma al cuerpo
Del cuerpo al alma vamos

Salivamos abrimos
Volvemos a probar.


Con ese beso tan intenso



Ah: no vivas conmigo
Abandóname mucho

Dale vueltas al orbe
Vuélvelo revolotea revuélvelo

Ve y hazlo como quieres
Con tu calor tus labios

Vocéalo escúchalo camínalo
Hazle ver dale pellizcos abrázalo

Hazte bolas con eso
Que ya no se haga bolas

Déjalo dando vueltas
De su extrañeza ríe

Sobre ti misma vuelve
Recógete en tu tiempo

Y a tu antojo revuélveme
Hazme otravez tu mundo.





Diario



Avisa que viene una mañana luminosa. Y viene.
Se asoma por la reja —se ha acercado audaz—
y al mirar que es mirada baja la mirada llena de pudor.
Saluda comodiosmanda
pasa con la timidez de juanporsucasa conversa un minuto
y se deja tocar la muñeca.
Luego todo es confusión de labios atrevidos
manos temblando por explorar las pieles
por confirmar indagaciones —es cierto este rumor de pelvis
cierta la lucidez de los escritos
ciertísima la emanación de los sudores—
por encontrar lo ya encontrado de brazos adyacentes
ijares una curva hondísima en la región lumbar
salivas arriesgadas olores iniciados en su reconocimiento.

Han pasado noches y días a la velocidad de un instante.

Dice que no vendrá una tarde nublada. Y sí: no viene.
Entonces la casa comienza a llenarse de preguntas metódicas
de inquisiciones administrativas de cronicones momentáneos
y dudas insensatas.
Es el tiempo de poner por escrito aquello que aún queda en la carne viva
los aceites que rezuman todavía sus vapores
las prístinas gotas de la esencia esparcida por los suelos.
En ese tiempo de cierta locura vuelven a florear
las puertas por donde puso las espaldas los sillones
indican con precisión científica el pliegue y su nomenclatura
el modo en que la cabellera se posaba
volaba en un requiebro
cubría unos párpados idos a la exaltación de Santa Teresa.
Es el tiempo de San Juan en su celda.

Vuelve un día. Y el día vuelve con sus noches.

Quizá no se haya dicho nada de su voz
—nadie puede repetir esa voz en este oído—
quizá nada del tono de sus iris
—ningún ser vivo habrá de verlos al sol
o en la penumbra de la madrugada
ni en las indefinidas clarideces del ocaso en este ojo—
quizá nada —en absoluto—
de su tersura en el hombro en la planta en los resquicios de sus senos
en el abismo lúmbico en el arranque de sus muslos en las corvas
en la base de la cabeza por atrás de su oreja izquierda
—con este tacto con esta lengua—
ni sobre la herida de su vientre ni acerca de la forma estricta de su vagina
ni rozando el ilíaco que aún se ríe
—no habrá nariz que recuerde sus variedades religiosas
sino ésta que firma de dedo y piensa en sus deslices
y sus delicadezas ahora que no está—:
pero no importa: ella vino
vio
y por el momento deja que esto se escriba.

“Seré tuya hasta que se te enfríe, digo, hasta que te enfríes.”

Sería prolijo entrar en detalles
—es el amor su ausencia
su fraseo finido
su modo de cortar la carne
—es el amor su estar como si no estuviera
su irse como si se quedara
sus olvidos recordados a tiempo
sus recuerdos del deber para siempre extraviados
—es el amor su modo de ocuparse en las ociosidades
de rabiar por lo torcido del mundo
de apuntar con dedicado esmero lo que ha de venir
y lo que acaso ya no vino.

Vengo —exclama— y en la insensatez del tiempo viene
Voy —anuncia— y en la necedad del mundo viene
Vaya —sé— todo es cierto por una vez en este instante incluso si no viene

Suena ya la campana de San Francisco media hora antes del mediodía
—ya ha de venir
—los dejo.
















Sin vivir



Imagino que mañana te espero
pero sin esperarte.
Qué clase de muerto he de ser
yendo y viniendo por el pasillo,
visitando la cama, contemplando la mesa,
saliendo a tomar aire, a fumar,
espiando los mensajes, escribiendo:
Qué muerte será esta de ser solo.
Qué vano habrá de ser el sol sin ti.
Quién es el que está muerto.
Quién eres que mañana no has llegado.

















Lectura

Buscamos el amor en los poemas
a ver si nos dan la cifra de la dicha
el secreto cierto para tenerlo al fin

Como si el amor no nos estrujara
entre el hallazgo feliz y la zozobra
los goces corporales y el miedo de la muerte

Ha de ser porque no lo conocemos
o queremos reincidir a pesar de nosotros
pues no ha de tener caso quedar solo en el tiempo

Y los poemas nos dicen sí no con y sin
que allá quizás o de tal modo el nunca jamás
la eternidad en sus contrariedades.

Puesto que no nos basta su querencia vacía
cerramos el libro y buscamos otro.












Relectura

¿Dónde estará ese verso
cómo decía
en qué libro lo habré visto
era tan claro
que hasta ya creí haber llegado
recuerdo haber sentido
su plenitud

O era una persona
acaso fue un lugar
de seguro un momento

Casi estoy en lo cierto
era algo parecido
o era el mismo
el preciso
amor
inextraviable?












I-gi-tur



Amor es perfecto.

Uno es el que la caga.

No seremos sin nos.
  






ئ